Domingo inspirado

18 05 2008

Esto de los domingos por la tarde es cómico, unos días estás depre, en cambio otros estás inspirado y hasta se te pueden ocurrir genialidades, como me pasó hoy a mí. Si no, juzgad vosotros mismos:

El ahorro de energía debería llevar ciertas consecuencias y modificaciones en los hábitos, pero no sólo los prácticos, habría que ser más coherentes en la ideología tendente a preconizar la defensa del medio ambiente en todos los ámbitos, tenemos magnificado el tema “LUZ” y eso hace que minimicemos el peligro de gastar ese flujo energético que derrochamos a mansalva, es por eso que deberíamos incluso quitarle peso en nuestras expresiones, que nos llevan a pensar que es bueno usar la luz para cualquier burrada, por ejemplo: París debería dejar de ostentar el grado y mote de “CIUDAD LUZ” y nosotros acostumbrarnos que es perjudicial que le otorguen ese título a una urbe. Elevar a categoría de himno la letra del tango “A MEDIA LUZ” Incluir en la Ley de Memoria Histórica, para declararlo ilegal “EL SIGLO DE LAS LUCES” que tanto daño habrá causado. Denostar, de una vez por todas, a los típicos empollones o “tíos con muchas luces” o utilizarlos simplemente como linternas utilitarias. Que algunos artistas se solidaricen con efectos ejemplares; así Luz Casal debería cambiar su nombre artístico. (Velita Casal, Fosca Casal, Casal en Sombras, etc.) Cambiar ciertos patrones, así la tan mentada “Velocidad de la luz” debería modificarse, y aunque parezca una estupidez, ya se han intentado experimentos para que ello tenga una aplicación práctica: En 1999, un equipo de científicos encabezados por Lene Hau pudo disminuir la velocidad de un rayo de luz a cerca de 17 m/s, y en 2001 pudieron detener momentáneamente un rayo de luz. Ya no hablemos de ciertas medidas como decir “está a años luz de algo” hay que renunciar a su sola mención. Que los católicos dejen de incluir en sus ruegos los manidos “Señor dame la luz” o “Ilumina mi camino” bajo amenaza de excomunión. Y que deje de mencionar que la bondad es “una luz interior que todos llevamos” NOOOO eso es derrochar dos veces, porque si la tenemos en el interior no iluminamos nada, se queda ahí joder!! Basta también de “dar a luz” que las mujeres sepan que lo que hacen es tener críos y que ellas no son cómplices del derroche, que ellas no van por ahí regalando luz, es una expresión machista. Dejar de visitar Cádiz y Huelva hasta que no decidan sus autoridades transformar la denominación “Costa de la luz” por otra más adecuada a los tiempos que corremos, como “Costa del pescaíto frito” o “Costa del gracejo” por ejemplo. Prohibir a los arquitectos y constructores llamar a esos agujeros en los techos de las viviendas “tragaluz” ya que sólo nombrarlos tienden al derroche. Y por supuesto instar a cierto restaurante de Barcelona que lleva ese nombre que lo cambie de inmediato, así como cambiar con urgencia el nombre del local musical “Luz de Gas” de Barcelona, que aunque sea de gas, es una energía que también se agota en el planeta y andar derrochando gas para que los pijos beban cubatas está de más.

Realmente hay muchas medidas que las autoridades y los ciudadanos de a pie podríamos implementar, porque seguro faltan algunas más, sólo es cuestión de razonar y poner “manos a la obra” Porque si no, fijaos en mí, en un rato de reflexión salió todos esto y eso que no soy un tipo con muchas luces. Pensad las que se os podrían ocurrir a vosotros, hasta se podría hacer un “libro blanco” de las costumbres de los excesos verbales.


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