Bueno, ya sé, parece cursi. Una tía que ya tiene cierta edad y poniendo a sus padres en una escena algo tópica. Pero pocas veces les dedico mi tiempo y mis palabras, y ¿por qué no hacerlo ahora?
No se lo dije, pero este año me ofrecieron el mejor cumpleaños que he pasado. Llegué a casa pronto (cosa extraña) para cenar con ellos. Pizza casera. Cerveza. Y una trampa. ¿Que quieres de postre? – me pregunta mi madre. Nada le digo, estoy llena. Y mi sorpresa cuando sale de la cocina y me empiezan a cantar el cumpleaños feliz. Esta vez si me engañasteis. Mi pastel favorito, como no, los que me conocen saben como lo disfruto. Pupurri de velas, de todos los cumpleaños que recuerdo. Sopla. Un deseo. Fotos. Y como no, mi padre metiendole mano al pastel. Gracias, os aseguro que fue el mejor cumpleaños que nunca he tenido.